Con el siguiente escrito no trato de justificar dicha acción ilegal, mi amigo es responsable con sus actos y sus consecuencias, pero el trato policial fue inaceptable. Le tildaron bastantes veces de homosexual (y todos sus sinónimos) con tono despreciable. Insinuaron que qué hacía durmiendo con alguien mayor que él, que si acaso estaba siendo violado. Preguntaron si tenía droga “culera” traída de Cádiz, que por aquellos lares está bastante exquisita, según ellos. Todo con tonalidad jocosa. Mintieron a los padres de mi amigo, afirmándoles que pintó él sólo. Aconsejaron al chaval de que echase las culpas a sus colegas, para que él saliera inmune. “Al de las gafas, qué ganas le tenía, por poco no le suelto una hostia”. Afirmaron que pasaría la noche entre rejas con algún niño asesino, sin duda alguna.
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